Mutilar
La belleza es dolor. El sufrimiento de querer transformar la figura que esta al otro lado del espejo, el sufrimiento de ver como la juventud se resquebraja, se drena a través de las inevitables arrugas que comienza el tiempo a arar en el rostro, de ver como esas voluptuosas masas de carne que antes los otros ojos perseguían con necesidad, con ansia, con hambre, se transforman en monstruos derrotados por la inevitable fuerza de la gravedad. Dolor de la mano que con celeridad melancólica masturba un triste genital semi-erecto, ante la imagen de una Venus de la cual ni siquiera su perfume podría alguna vez oler. Dolor del brazo que levanta el peso, en un monótono movimiento que se repite una y otra vez hasta que el músculo hormiguea, y hasta levantar los brazos para sacar la camiseta empapada de sudor se convierte en la peor de las torturas. El mundo es un paraíso lleno de nalgas y tetas y vergas, grandes y suculentas, de cuerpos templados como tambores de guerra, la vitrina de una carnicera deliciosa, donde las vísceras que cuelgan huelen a delicioso perfume y no a ese asqueroso olor a cerdo, res y ave mutilada. Cada mujer hermosa que amaste con todo tu corazón, que hizo que hasta tu vida dieras por ella, que te dreno la vida, te dreno la juventud y hasta te dreno tu próstata; es una rosa que nació en una prisión. Gracias a la belleza me odio. Odio cada centímetro de este indecente cuerpo, de esta masa de carne ubicada de cualquier manera en un armazón de huesos, odio visceral que se transforma en un deseo de automutilación, quiero arrancarme cada centímetro de pellejo que hace que este sea un cuerpo horrible, que hace que este horrendo cuerpo no sea digno ni siquiera de un almuerzo ejecutivo, quiero un escalpelo para corregir los errores de Dios, Quiero hacer que tu te odies, que me ames, que me necesites, que te masturbes ante mi odiosa presencia, quiero que me necesites ver, quiero que necesites mi olor, que te quites la vida por mí. Quiero jugar, quiero placer, todo el maldito placer, me voy a mutilar para convertirme en un cerdo, amado por todas las cerdas que algun día quise tener en mi cama. La belleza duele, la belleza es una enfermedad, es un mal, la belleza es un placer maldito. El placer es el causante del dolor.
Etiquetas: amor es..., pajazos mentales, pseudointelectualismo post-coital, trascendentalismo furioso, Trasnocho, varios, Visceras














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